Procedimientos

ECOCARDIOGRAMA: se basa en el uso de ultrasonidos para estudiar la estructura y función del corazón y los grandes vasos, todo ello posible gracias a unos cristales piezoeléctricos alojados en una sonda o transductor. Se aplica un gel conductor sobre el pecho del paciente o directamente sobre el transductor, luego se coloca el transductor sobre el pecho del paciente, generalmente sobre el lado izquierdo del mismo. El cardiólogo moverá el transductor por el pecho del paciente para ir obteniendo diferentes imágenes. La prueba suele durar entre 15 y 30 minutos, aunque en ocasiones puede prolongarse.

ELECTROCARDIOGRAMA (ECG): es un procedimiento simple e indoloro que mide la actividad eléctrica del corazón. Cada vez que el corazón late, una señal eléctrica circula a través de él. Un electrocardiograma muestra si su corazón está latiendo a un ritmo y con una fuerza normal. También muestra el tamaño y la posición de las cámaras del corazón.

HOLTER DE ARRITMIA: consiste en la instalación de una máquina de registro continuo de 2 ó 3 derivaciones ECG, que posteriormente es revisada en un sistema lector. El paciente debe consignar los síntomas que presente durante las 24 horas que estará con la máquina. Esto permite relacionar el síntoma consignado con el ritmo en ese período, además mediante programas computacionales, el sistema lector puede identificar automáticamente los períodos de frecuencia cardíaca mayor y menor, los períodos de ritmo irregular, los cambios en la configuración del complejo QRS, etc.

HOLTER DE PRESIÓN: es la prueba diagnóstica que permite el registro de las cifras de tensión arterial de forma continua durante un determinado período de tiempo preestablecido. El registro se realiza mediante el empleo de aparato conocido como holter de tensión formado por un esfingomanómetro portátil (aparato que mide las cifras de tensión arterial) conectado a un grabador en el cual quedan registrados los datos obtenidos para su análisis posterior. La duración del registro es generalmente de 24 horas y la frecuencia de las lecturas de 15-20 minutos durante la actividad, y de 20-30 minutos durante el sueño.

TEST DE ESFUERZO: es un examen funcional, no invasivo, que se utiliza para estudiar y valorar de forma objetiva la respuesta de los pulmones, el corazón y los músculos durante la realización de un ejercicio físico. Consiste en someter al paciente al mayor esfuerzo posible, alcanzando el umbral del cansancio o máximo nivel de resistencia, al caminar sobre una plataforma móvil a una velocidad y pendiente determinadas. Durante todo el estudio el cardiólogo realiza un registro continuo de la actividad eléctrica, frecuencia cardiaca, presión arterial y control sobre los síntomas del paciente.